By: irmaps in Entrevistas Imaginarias

Ser Dios y señor de los piratas es su meta
Con su extraño caminar, manera de hablar y particular egocentrismo Jack Sparrow el famoso pirata catalogado por muchos como el mejor pirata del mundo. Por ahora no ha tenido la fama esperada, pero no se rendirá hasta obtener reconocimiento.
El mejor pirata que haya existido, aunque el comodoro James Norrington diría lo contrario; famoso por su caminar, delineador corrido en los ojos y barba trenzada. Borracho empedernido, adicto a los sombreros, siendo sus bienes más preciados su brújula que indica el destino y su precioso barco, el Perla Negra.
Zarpó desde un bote hacia la fuente de la juventud, pero un remolino de mar lo capturó entrando en un hoyo negro en el que se fue con su bote llegando a las aguas del río Caroní. Desconcertado por el agua dulce exploró la zona a pie hasta llegar al bar Yolí en el que se detuvo por un trago.
Me encontraba en el mismo bar en busca de un trago; al ver al visitante me le acerqué tímidamente a la barra donde se encontraba, me presenté identificándome como periodista. Se levantó de su asiento, me extendió la mano y se presentó: Jack Sparrow; al tiempo que mi nariz olfateaba su aliento fétido a ron, seguidamente le solicité una entrevista a la cual aceptó.
Me invitó a sentarme a la vez que me preguntaba con su voz ronca si quería un trago; pedí para mí un vaso de whisky. Con desprecio replicando: “no hay mejor bebida que el ron”. Le sugerí el ron “Cacique” para que lo probara como identidad del ron venezolano. Se lo pidió al mesonero.
Una vez sentados, saqué mi grabadora de mi cartera y antes de pulsar el botón para grabar le pregunté, ¿se siente bien señor Sparrow, quiere esta entrevista? Con voz arrogante me respondió por supuesto que sí; asegúrate que esto sea leído.
- Señor Sparrow, se dice que usted le vendió su alma a Davy Jones por conseguir el Perla Negra, ¿por qué nunca pagó la pena?
- El Pulpo ya está muerto, de nada sirve ya pagarle; soy un pirata deshonesto, hago lo que quiero y cuando quiero. No hay nada más que me importe excepto yo mismo y mi precioso Perla Negra.
-¿Dónde se encuentra su nave actualmente?
- Mi nave, el precioso Perla Negra, se lo llevó de nuevo el tramposo de Barbosa. Pero yo tengo la brújula que apunta lo que quiero y el mapa de la Fuente de la Juventud; espero que después de estas merecidas vacaciones que me estoy dando aquí en Tortuga pueda tener el suficiente ánimo para llegar hasta allá.
- ¿Cuál es su ansia de volverse inmortal? Ya una vez lo intentó con el cofre del oro azteca que volvía inmortales al capitán Barbosa y a su nave, continuando con el intento de apuñalar el corazón de Davy Jones para ser inmortal y quedar al frente de “El Holandés Errante” y ahora con el mapa de la fuente de la juventud; ¿Cuál es su intención?
- Verás, si has seguido mi historia te darás cuenta que pese a mis habilidades no he logrado ser del todo un pirata reconocido; en ocasiones mi nombre es usado como burla como en el caso del comodoro Norrington quien se atrevió a decir que Jack Sparrow era el peor pirata que había existido; eso me hirió el ego. La intención de ser inmortal es ser una especie de Dios y señor de los piratas; ser una leyenda viviente, ganar respeto, que en los siete mares y en todo el océano se sepa quién es Jack Sparrow, aparecerme y que se queden asombrados de ver a la leyenda viva, siempre viva.
Una leve sonrisa se dibujaba en su rostro luego de esta pregunta, sin duda alguna deduje que el famoso Jack Sparrow no le importaba otra cosa en la vida más que sí mismo. En sus ojos se dibujaba esa felicidad mientras miraba ilusionado arriba y hacia la derecha. Por un momento sentí que la ilusión de Jack podría volverse realidad un día. Era obstinado y persistente; mi duda era qué pasaría cuando ya tuviese lo que quería.
- Señor Sparrow, me atreveré a hacerle una pregunta que quizás podría importunarlo. ¿Qué pasará luego de que alcance la inmortalidad? Ya una vez luego que obtuvo su nave ya no sabía lo que quería, ¿no tiene usted miedo a que la historia se repita?
Con una seguridad disfrazada en su semblante, respondió a mi pregunta intentando mirar un punto fijo entre la muchedumbre ebria.
- Son tantas las cosas que podría hacer que en realidad no sé qué podría hacer; siendo sincero no sabría por donde empezar luego de la inmortalidad. Quizás usaría la isla en donde me dejó Barbosa dos veces para volver a depositar todo el ron que Elizabeth se encargó de hacer combustible. Después podría ponerme a navegar los mares de la Antártica, de Latinoamérica y el Caribe que no haya ningún mar en el que no haya pasado ni admirado. Por otro lado me gustaría tener hijos pero sin comprometerme con ninguna mujer; las mujeres son todas instrumentos de perdición.
- ¿Y qué hay de Elizabeth Swann?
- En realidad, ella me importaba mucho. De hecho cuando el Kraken nos devoró a mí y al precioso Perla Negra fue ella quien me ató al barco para que me tragase esa bestia pestilente. Pero luego le dio remordimiento de conciencia y me fueron a buscar al fin del mundo; no pudo con su mal proceder. Ahora ella está sola en una isla esperando a William que quizás dentro nueve años la visite un día. ¡Pobre tonta! Si me hubiese elegido a mí no estaría sola. Ella se perdió de ser mi diosa cónyuge.
A pesar de la rudeza de su respuesta se asomó una lágrima en sus ojos hundidos, se mordió los labios cubriéndose los ojos con sus sucias y pegostosas manos. Le pregunté qué le pasaba; me respondió que nunca en su vida había conocido el amor de una mujer, que sólo su vida era el mar y el Perla Negra, mientras sus otros amigos piratas tenían hijos y mujeres a las cuales ver y por quienes luchar él no tenía ninguna razón.
- ¿Qué es el ron para usted?
- Es la bebida de dioses que logra un efecto estimulante logrando que me sienta feliz y relajado siempre; camino como entre las nubes. Con el ron la vida es más fácil, más tranquila, mi botella de ron es mi compañera duerme conmigo, me hace sentir seguro, con fuerzas.
El famoso Jack que había visto era mucho más sensible que lo que había escuchado de él, quizás un tanto egocéntrico y con ansias del reconocimiento público a falta de amor en general. Sentía una especie de piedad y a la vez comprender por qué él actuaba de tal manera. Hice una última pregunta para terminar la entrevista.
- ¿A qué le tiene miedo Jack Sparrow?
- A no saber lo que quiero, a ser olvidado y que mi condición de pirata no sea reconocido. A la muerte no le tengo miedo, ya he estado en el infierno antes y es horrible, la soledad de encontrarse en compañía de sí mismo es un tormento.
La entrevista terminó al responder esa pregunta luego apagué el grabador; de manera fugaz Jack bebió su ron y se dio a la fuga diciéndome: “y recordarás este día como el que tuviste el placer de entrevistar y pagar la bebida a Jack Sparrow”.